marzo 12, 2026

RAICEX en el Foro Contra el Odio: «El odio se contagia porque es un algoritmo rentable»

El Gobierno anuncia nuevas medidas para combatir el odio en el entorno digital: “Las redes sociales se han convertido en un arma de polarización masiva”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el lanzamiento de HODIO (Huella del Odio y la Polarización), una herramienta destinada a medir la presencia, evolución y alcance del discurso de odio en las plataformas digitales. El instrumento permitirá analizar la difusión de mensajes violentos o degradantes en redes sociales y evaluar su impacto en la conversación pública.

Sánchez explicó que, del mismo modo que se habla de huella de carbono para medir el impacto ambiental de una actividad, este nuevo sistema busca medir el impacto de la violencia digital: «Cuando algo se mide, deja de ser invisible».

La iniciativa forma parte del paquete de medidas para regular las redes sociales anunciado por el Gobierno en febrero, con el objetivo de introducir reglas claras en el entorno digital. «El entorno digital no puede ser un espacio sin normas», afirmó el presidente, quien advirtió de que actualmente se trata de un ámbito donde «se premia la impunidad» y donde «se está haciendo política de la mala: la que quiere la ley del más fuerte y no la fuerza de la ley».

En este contexto se celebró en Madrid, el 11 de marzo de 2026, el Foro Contra el Odio, un encuentro que reunió a representantes institucionales, organismos internacionales, plataformas tecnológicas, periodistas y sociedad civil para analizar el impacto del discurso de odio en la convivencia democrática.

La red RAICEX (Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior) estuvo presente en el encuentro, representada por su secretaria general, Almudena Muñoz, reforzando el compromiso de la comunidad científica española con la defensa de la convivencia democrática, el pensamiento crítico y la lucha contra la desinformación.

El foro fue inaugurado por el cantautor Ismael Serrano, que interpretó la canción No hay derecho a salir con miedo a la calle, en una jornada marcada también por el recuerdo a las 193 víctimas del 11-M, en el aniversario del mayor atentado terrorista de la historia de España.

Durante su intervención, Pedro Sánchez planteó una reflexión al público:
«¿A cuántas personas han odiado ustedes en su vida? Para odiar hay que dejar de ver al otro como un ser humano».

El presidente alertó de que el odio se cultiva y se fabrica, y que con frecuencia se utiliza como herramienta política para silenciar voces o arrinconar a colectivos vulnerables. Según los datos presentados durante la jornada, tres de cada cuatro jóvenes españoles se encuentran a diario con mensajes de odio en internet, mientras que los delitos de odio han aumentado un 41 % en la última década.

Regular el entorno digital y proteger a los menores

La primera mesa del foro abordó la gobernanza digital y la cooperación internacional para hacer frente al discurso de odio. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, defendió la necesidad de regular las redes sociales, especialmente para proteger a los menores.

«Es suicida plantear el debate como una dicotomía entre competitividad y regulación», afirmó.

El ministro destacó además que la regulación de la inteligencia artificial se ha convertido en una discusión global y recordó que España se sitúa entre los países pioneros en su regulación.

Desde Naciones Unidas, Sherry Rialis, directora del Centro de Información de la ONU en Bruselas, subrayó que el odio no es un fenómeno nuevo, pero advirtió de que los algoritmos amplifican los contenidos que generan más interacción, lo que favorece la propagación de mensajes polarizantes.

Tecnología, plataformas y buenas prácticas

La mesa titulada Tecnología, plataformas y buenas prácticas reunió a representantes de grandes empresas tecnológicas.

Tomás Fernández, director del Observatorio Español contra el Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), insistió en la necesidad de una acción conjunta entre instituciones, plataformas y sociedad civil.

Por parte de Meta, José Luis Zimmerman, director de políticas públicas para España y Portugal, explicó que la compañía publica informes periódicos sobre la aplicación de sus normas de comunidad en Facebook e Instagram.

Desde TikTok, Ana Badem, responsable de relaciones institucionales en España y Portugal, destacó que la seguridad es el eje central de la plataforma, basada en tres pilares: proteger, empoderar y aprender, combinando inteligencia artificial con moderación humana.

Por su parte, Miguel Escassi, director de relaciones institucionales de Google, defendió la necesidad de equilibrar la protección del usuario con la libertad de expresión, aplicando lo que denominó las “cuatro R”: retirar, reducir la recomendación, revalidar y recompensar contenidos fiables.

Voces frente al odio: impacto en personas y comunidades

Otra de las mesas del foro abordó cómo el discurso de odio afecta a las personas y comunidades, con la participación de activistas, periodistas y representantes sociales.

El trabajador social Mohamed El Arach, miembro de la Asociación de Exmenas, denunció cómo los prejuicios afectan a la vida cotidiana de muchos jóvenes migrantes.

«Por el simple hecho de llamarte Mohamed, a veces no tienes oportunidad para alquilar un piso o compartir un coche», explicó.

También intervino la analista política Sara Santaolalla, quien defendió el papel del periodismo y del debate público frente a la presión y los intentos de silenciamiento.

«No es solo lo que dices, sino cómo lo dices y dónde lo dices», señaló, recordando que algunos de los espacios mediáticos en los que participa reúnen a millones de espectadores. Santaolalla reivindicó el rigor informativo y la honestidad intelectual como herramientas frente al discurso de odio: «Nunca ha afectado mi ideología a mi rigor, y ese es el camino».

La analista advirtió también de que en ocasiones el miedo condiciona el debate público: «Hay compañeros periodistas que dicen: mejor de esto no hablo, a ver si mañana conservo mi silla. Pero quizá haya más sillas y mejores ahí fuera».

En la misma mesa participó la actriz y directora Abril Zamora, quien expresó el deseo de que encuentros como este dejen de ser necesarios en el futuro.

«Ojalá llegue un momento en el que no hagan falta estos foros. Este es solo el primer escalón de una escalera muy larga».

Democracia, derechos digitales y responsabilidad colectiva

El foro concluyó con un coloquio de alto nivel titulado En la diana del odio, en el que participaron la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, moderado por la secretaria general de Inclusión, Elena Rodríguez.

Durante el debate se defendió que los espacios digitales deben regirse por normas del mismo modo que los espacios físicos. Redondo alertó de que la democracia digital aún está por construirse y defendió avanzar hacia una verdadera soberanía digital europea que garantice los derechos de la ciudadanía en internet.

La jornada fue clausurada por la ministra Elma Saiz, quien recordó que las heridas invisibles que provoca el odio son a menudo las más difíciles de curar y subrayó que la libertad de expresión no puede convertirse en excusa para la ofensa o la discriminación.

Una idea se repitió a lo largo de toda la jornada: el odio se expande con facilidad en internet porque se ha convertido también en un negocio. Como resumió una de las reflexiones del foro:

«El odio se contagia porque es un algoritmo rentable».

La participación de RAICEX en este encuentro refuerza el compromiso de la red con la defensa del conocimiento, la convivencia democrática y el papel de la ciencia y la educación frente a la desinformación y los discursos de odio. Como red que agrupa a investigadores y científicos españoles en el exterior, RAICEX considera fundamental estar presente en espacios de diálogo como este, donde instituciones, sociedad civil, medios y comunidad científica pueden compartir diagnósticos y avanzar en soluciones comunes. Promover sociedades más inclusivas, basadas en la evidencia, el respeto y el pensamiento crítico, forma parte también del compromiso de la comunidad científica con el bienestar social y con la calidad de nuestras democracias.